El rincón de las conversaciones

Morir en Euskadi víctima del amianto

Una nueva cita en los juzgados ha tenido lugar para reivindicar los derechos de las víctimas del amianto, trabajadores que estuvieron en contacto con este material tóxico. La asociación ASVIAMIE pelea duramente en los juzgados para defender lo que la Seguridad Social les reconoce: el fallecimiento por enfermedad profesional por parte de las empresas a los trabajadores en contacto con esta sustancia cancerígena y la legítima pensión a las viudas y familiares.

Se juzgaba el caso de un hombre, cuya identidad reservamos por expreso deseo de la familia, que tras dos décadas de exposición empezó a tener síntomas varios años después de su jubilación y pasó los 5 últimos años de vida con gran sufrimiento por el deterioro de sus pulmones, debido a la inhalación de moléculas tóxicas. 

Familiares de fallecidos y enfermos en Euskadi acusan a las empresas de conocer los efectos del amianto desde hace muchos años y no tomar las medidas de seguridad adecuadas para protegerles como trabajadores, tales como aspiradores de las partículas tóxicas o trajes especiales que no tuviesen que lavar en sus casas, poniendo en peligro la vida de sus familias.

Las víctimas, todavía incontables debido a que la enfermedad permanece latente y los síntomas afloran mucho tiempo después del contacto, reclaman entre otros derechos que el Estado asuma las indemnizaciones a través del Fondo de Compensación y una mayor implicación de la red sanitaria, desde Osakidetza hasta mutuas privadas para la detección de nuevos casos. 

Los afectados por el amianto denuncian el maltrato por parte de las instituciones del Gobierno Vasco, que anteponen el corporativismo empresarial y político al derecho a la información y a la protección de aquéllos que vivieron en el entorno de la industria del amianto en Euskadi; Arguyen la mala gestión de Osakidetza a la hora de efectuar las autopsias que conducen al reconocimiento judicial de la enfermedad. Para detectar la presencia del amianto, el Hospital Vall d’Hebron incinera los pulmones hasta que queda el asbesto. En Euskadi solo se analiza una pequeña porción de un pulmón que puede no contener restos de asbestos, con lo cual el diagnóstico no puede ser concluyente por la dificultad de localizar minúsculas moléculas que no hayan sido eliminadas en tantos años o por no usar el sistema  adecuado para localizarlas.

La portavoz de ASVIAMIE, Begoña Vila, denuncia el abandono y la falta de humanidad que encuentran los enfermos y sus familias, que precisan de apoyo psicológico ya que “algunos prefieren no seguir con los procesos judiciales debido a lo avanzado de la enfermedad y a la incapacidad de litigar por cuestiones económicas”.

 

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