• Anna, Olivia y nuestra herencia cultural

    Hace poco que  apareció el cadáver de una de las niñas más buscadas en España, Olivia. Nadie queríamos pensar en el desenlace de este caso tal y como ha sucedido en realidad; quizá el arrojo de la madre y el fuerte respaldo familiar y afectivo, en contacto permanente con los medios de comunicación y el apoyo en unas redes sociales que exhibían la imagen de las niñas jugando, inofensivas, felices, sin maldad, ha hecho que empaticemos con este caso de secuestro y asesinato por parte de una de las personas que más les tenía que proteger en el mundo: su propio padre.

  • Ser feminista es de guarras

      Begoña Arnaldes Alonso. Las mujeres no tenemos libertad ni para prostituirnos. Esta reflexión que suena a tremendismo tiene una base social tan normalizada que inmediatamente provoca reacciones en su contra; es la estructura patriarcal la que responde. Si sueltas esta frase en una conversación con gente, cualquiera te contradice alegando que tu cuerpo es tuyo y nadie te obliga, exactamente la misma reflexión de los naranjas de Rivera defendiendo el altruismo de las mujeres que alquilan sus vientres. Como en todo, la culpa es “de las chicas”, no del sistema ni de la hegemonía machista y cristiana que las usa.

  • Me la he follado

    Begoña Arnaldes Alonso. La falsedad de la Transición se nos ha mostrado en los telediarios en demasiadas ocasiones, con la legalidad del sistema político que heredamos del Franquismo. Por la violencia de género muy poco han hecho los partidos políticos, que en la nueva legislación han preferido tener en cuenta al cuerpo policial para elaborar la ley antes de a las asociaciones feministas, que es adonde acuden las víctimas y las auténticas conocedoras de la situación de violencia gestada en su entorno.

  • El cuento de la caperucita venezolana

    ¡Qué suerte tenemos con la sanidad española, a pesar del maltrato de las listas de espera! Cuando vemos que la familia se nos va por culpa de un sistema que le obliga a tener un seguro privado,  la gente es capaz de inventarse hasta el cuento de caperucita, que es lo que le ha pasado a Lilian Tintori, consorte de Leopoldo López, a la que no le han faltado arrestos para salvar a la abuelita con el dinero de…. Bueno, eso es lo de menos. 

  • La tercera planta

    Cerró la puerta del balcón minutos antes de dar las 10 de la noche. Hacía calor, mucho calor. A pesar de haberle golpeado el aire en la cara, de su rostro pletórico manaban gotas de sudor como no se habían deslizado en otra etapa de su vida cuando hacía deporte.

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